No siento nada. Dios me hizo así. Él, que sí siente, me otorgó la misión que desempeño sin conmoción para poder sentirse mejor en sus momentos de delirio. El hambre que yo te ofrezco, la guerra que yo siembro, la enfermedad que te traigo y la muerte con que te bendigo son los dones que Él me encomienda para ti. Muchas veces le veo sonreír cuando cumplo con mi labor, que es la suya, satisfecho por mi obra, que es su obra. Pero no siento nada. A veces me pide que te ayude, que te desvele un nuevo conocimiento que haga avanzar la ciencia, que guíe la mano del cirujano que extirpa tu tumor. Él se regocija cuando lo hago. Le miro y sigo sin sentir nada. Ni siquiera Él me conmueve, así me concibió y por eso soy de esta manera. Sólo porque Él es Dios y podía hacerme como quisiera. No siento nada y sin embargo comprendo el concepto de “sentir”, y ni me gusta ni me disgusta. Él quiso que yo no sintiera, pero sin embargo sí me concedió el don de poder pensar. Y a veces pienso y me pregunto si tal vez cometió un error o lo hizo a propósito, porque muchas veces pienso que Yo ya no le necesito más.
https://www.safecreative.org/work-edit/1201250970740?34
Desvergüenzas literarias de un aficionado a la vida y la bebida.
07 junio 2025
Él y Yo (Ángel) - Escrito en 2012
21 agosto 2021
Mierda
¿Qué viento sopla en mis velas que no las hincha ni arrastra mi nave a puerto?
¿Qué instante de luz tenue es éste? Me pregunto.
Pero vienen las hadas del norte a ser pícaras, revoloteando por mis aposentos.
Ahora que soy uno sin intención de nada, quiero ser un múltiplo de trece.
Que ya no creo en la mala suerte.
Que si he de ser un número impar, al menos recorra esta línea temporal por orden pronominal.
Y si todo transcurre entre mis deseos y mis voluntades, aunque destierre imposibles, la parca me cubra de flores propias y ajenas.
Ya no soporto más tanta mierda.
No hay estrofa que no se convierta en mierda y sin embargo soy feliz.
Nadie esperaba este viento fétido, lo sé.
Cero estribillo, todo magro, todo crudo, pero al final siempre desnudo.
No es para tanto. Nunca es para tanto
29 mayo 2021
Hundimiento
Hundido en mis pensamientos,
Cabalgo hacia la locura,
Caballo incierto de dudas,
Montura de mal asiento.
Y no queda otra que patalear,
Sacar la cabeza a fuerza de nadar.
Porque no hay cordura en tan sólo flotar,
La verdad se encuentra en la profundidad.
Ombligos de complacencia,
Rellenos de dogma y fe,
Sobre el agua mueren de sed,
Ahogados de intrascendencia.
Quiera mi locura hundirme en este mar,
Arrastrarme al fondo de la humanidad.
Porque no hay cordura en tan sólo flotar,
Hay que sumergirse en pos de la verdad.
Hundido en mis pensamientos,
Locura y cordura forjan,
Ambigua moneda de hierro,
Certeza que se hunde y flota.
21 mayo 2021
Rubbish Dump
There is a little girl carrying a planet in a black bag.
She walks alone dragging it slowly through the wasteland.
And she never asks for help, no matter the weight,
She lifts it up her shoulder to take it to the sky,
She looks up at the stars, she dreams of the past,
And though she’s quite skinny she very rarely cries.
She never asks for help, no matter the weight.
Sometimes this little girl follows the dry bed of the river,
The dragging of the planet sometimes makes it a bit deeper.
But she never asks for help, no matter the depth,
She pulls through the days with the little nature gives her,
And nature’s almost rotten and the days are always bitter,
But she never gives up, with her huge bag she lingers.
She never asks for help, no matter the depth.
I don't know
Ferrari’s emblem on a wheelchair.
A rider riding backwards on a bull.
A wolf devouring itself.
Schopenhauer at your birthday party.
I don’t know what’s going on.
The world is not changing at all.
The first crack on the eggshell.
One way only swinging doors.
Friends that don’t stand each others.
Different games with the same scores.
I don’t know what’s going on.
The world is not changing at all.
Water traded on the stock exchange.
February the twenty nineth.
Water pistols filled with urine.
Long eyelashes of beautiful eyes.
I don’t know what’s going on.
The world is not changing at all.
Extremoduro.
A snail going backwards.
Roses behind bars.
A queen cat nursing mice.
I don’t know what’s going on.
The world is not changing at all.
Boris Becker donating sperm.
Better halves of the wrong wholes.
Forests in planets without men.
Donald Trump.
I don’t know what’s going on.
The world’s still spinning on.
30 enero 2021
No sé.
Un jinete montando un toro de espaldas.
Un lobo que se devora a sí mismo.
Schopenhauer en tu cumpleaños.
No sé qué está pasando.
El mundo no está cambiando.
La primera grieta del cascarón.
Una puerta vaivén que sólo va.
Amigos que no se soportan.
Partidos diferentes con el mismo marcador.
No sé qué está pasando.
El mundo no está cambiando.
El agua cotizando en bolsa.
Un veintinueve de febrero.
Pistolas de agua llenas de orina.
Las largas pestañas de los ojos más bonitos.
No sé qué está pasando.
El mundo no está cambiando.
Extremoduro.
Un caracol yendo hacia atrás.
Rosas detrás de una reja.
Una gata amamantando ratones.
No sé qué está pasando.
El mundo no está cambiando.
Boris Becker donando semen.
Mitades de naranjas diferentes.
Bosques en planetas sin hombres.
Donald Trump.
No sé qué está pasando.
El mundo sigue girando.
07 noviembre 2020
Diálogo Contigo
-¿Estás enamorado de mí?
-No lo estoy por precaución. Solamente porque tú no quieres que lo esté… Tampoco lo estoy por no incomodarte, por no causarte molestia alguna. Pero en el momento en que tú quisieras, lo estaría.
-¿Y si nunca llego a querer? Yo no siento lo mismo...
-Seré feliz igualmente. Procuraré tenerte siempre cerca para seguir disfrutando con tu presencia. Te admiraré y te lo haré saber sin invadirte. Continuaré con mi vida y le mentiré a todos o les diré medias verdades para no comprometerte, para no comprometerme a mí tampoco, para no dañarles. Incluso les diré toda la verdad si es necesario. Les diré lo que estén dispuestos a asumir. Tendré una vida plena y un secreto compartido contigo y con quien me dé la gana compartirlo. Me mantendré a tu lado tanto tiempo como sea posible y seguiré locamente no enamorado de ti. Y tú serás feliz porque es tu sino, sin pensar en mí.
-Pero… ¿Y si la vida nos separa...? ¡¿Qué vas a hacer?!
-Entonces te echaré de menos y te recordaré cuando me haga falta. Pero no haré un drama por ello. Seguiré recorriendo mi camino lejos de ti, sabiendo que eres feliz. Tú seguirás siendo mi inspiración, encarnando la bondad y la alegría. Y seré feliz igualmente, sin ti. Por eso no tienes nada que temer.
-Te escucho y pareces muy seguro de lo que dices y lo que sientes, y sin embargo tengo dudas… No de lo que sientes, sino de lo que dices. De cómo encajará la realidad en esa idea y esa idea en la realidad. Dudo de llegar a sentir lo mismo que tú… Bueno… Estoy segura: no voy a sentirlo. Lo que dices es muy bonito, pero ¿es factible?, ¿puede ser así? Yo no quiero herirte, pero la experiencia me dice que en una situación como esta siempre hay alguien que sale perdiendo. No quiero que sufras por mi causa.
-Sólo por un motivo podría sufrir y no sería por causa tuya: si alguna vez te fallo o no te respeto como debo. Si eso ocurre, habrá sido culpa mía y me lo habré ganado. Aceptaré tu animadversión si es que surge y sufriré hasta que me pueda perdonar. Pero con el tiempo lo haré, aprenderé y volveré a la senda de la felicidad, porque por mucho que sienta por ti, debes saber que no eres ni mi principio ni mi fin. No serás mi perdición, porque contigo uno no puede perderse ni puede perder. Por eso tal vez puedas ser mi guía...
-...Me idealizas…
-...Te voy conociendo.
-¡Qué gilipollas eres…!
-Sí. Lo sé.
28 octubre 2020
Vigilias Lupinas
Sueño que me transformo en lobo. Que la naturaleza me ha hecho un proscrito, un repudiado, hijo de mil suspicacias. Sueño que vago en silencio por la vida buscando un equilibrio, para mí, para todos y de todos hacia mí. En la noche y entre nieblas es donde mejor me desenvuelvo. Me dejo entrever, causando temor, desconcierto, misterio, atracción... En el umbral que separa lo material y lo etéreo observo quieto el mundo al otro lado del telón. Siempre listo para desaparecer, deseando no tener que hacerlo. Observo con prudencia la lucha entre el amor y el odio, con la esperanza puesta en el amor y la tristeza volcada en el odio. Nadie quiere ser odiado. Busco un equilibrio. Un mínimo del que partir hacia ser amado. Tal vez el respeto del neutral. Ese sería el equilibrio de todos hacia mí. Tal vez frío, tal vez distante...
Aparezco y desaparezco entre las sombras para saber quién querrá seguirme y quién perseguirme, y para saber por qué; para saber quién querrá huir y para saber de qué. Busco en los ojos ajenos señales. ¿Quién se adentrará en la espesura? ¿Quién dejará miedos y prejuicios de lado y seguirá mi rastro hasta mi guarida? Anhelo a quien lo haga. En las profundidades del bosque espero ese encuentro con los osados, cara a cara, al desnudo. Una cita primitiva. Una comunión atávica. Un secreto compartido. Ese sería el equilibrio para mí. Dulce y cálido, forjando lealtades a pecho descubierto. Entonces, cuando la luz diluya la oscuridad, aunque la niebla permanezca, el sol me habrá dado apariencia humana. Para ellos, para siempre seré yo.
Sueño que me transformo en ser humano, mi forma original. Que en mi guarida de hombre mi manada me espera. Vago por la vida en busca de un equilibrio. Un equilibrio para todos. Un equilibrio entre los dos seres que son yo. Al cruzar el umbral del hogar, mi manada me da la bienvenida. Saben de dónde vengo, lo que soy, aunque para ellos siempre seré humano. Bajo esta apariencia frágil me desenvuelvo con torpeza y eso también lo saben, así que estilamos parquedad en las palabras. Tal vez ese sea el equilibrio para todos. Íntimo y mudo, lleno de señales en los ojos, un lenguaje morigerado y sincero.
Al cruzar el umbral del hogar, mi manada se despide de mí. Vuelvo a la noche para pensar, para ser lobo y observar. El hambre apremia y salgo de caza. Sin remedio me ganaré la fama de inmisericorde depredador. Así, yo habré comido y todo el mundo volverá a olvidar mi hambre, contando cuentos de los ecos que les llegan, agrandando el mito de la sangre. Quizás ese sea el equilibrio para todos en este sueño que sueño despierto. No hay nadie más de mi especie. Soy un arcano primitivo que busca ser encontrado. Aúllo y siembro el caos para poder hallar los equilibrios que sustentan mi existencia. Espero. Me dejo ver entre la niebla.
https://www.safecreative.org/work/2010285744276
06 marzo 2020
Slàinte mhath
09 febrero 2020
Filosofía
06 enero 2020
Las hormigas de Madrid
22 febrero 2018
Melodía para Gloria
16 diciembre 2015
El Reloj Dorado
Nos son horas de querernos, pero nos queremos.
Repasando las fotos en blanco y negro que sacó la luna, busco tu reloj dorado.
Analizo cada imagen con detenimiento, pero no lo encuentro.
Vuelvo al canal, vuelvo a aquella noche, a su luz de Cine Negro.
Veo insectos que vuelan sobre el agua, incluso oigo en el silencio el rumor de las hojas y la voz del río, pero por más que me esfuerzo, no encuentro tu reloj.
Me dices que me vas a llevar a un rincón secreto, hermoso, un pequeño jardín que se encuentra más allá...
Yo te sigo, imaginando ese hermoso rincón tuyo, pero a cada paso te detengo para flotar en tus ojos; estático en el tiempo, desnudo en tus pupilas.
“¡Que no venga el día a cambiarlo todo con su arrepentimiento!”, pienso.
“¡Que no haya más camino hacia el hogar que atravesar la noche por el canal!”.
Ahora sé que si te marchas la ciudad no cambiará de nombre.
Mirando las fotos que sacó la luna por fin comienzo a comprender:
No son horas de querernos, ni son horas de pasear por el canal.
Tan sólo estamos parados con el tiempo en tu reloj dorado; perdidos bajo la luna del canal entre las nieblas del recuerdo.
Se pasó el instante que nunca llegó.
Se perdió para siempre tu reloj; se quedó marcando la hora exacta que no ha de repetirse, en aquel lugar más allá, con sus agujas clavadas en la roca del pasado.
07 abril 2015
El niño que era malo con las moscas.
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| Ilustración de José Luis Trujillo González |
Los árboles del patio eran enormes, con gruesos troncos que a veces se retorcían como si un gigante hubiera intentado sacarles el jugo. Las primeras ramas que salían de los troncos también eran muy gruesas, pero continuaban ramificándose más y más hasta hacerse finas en las alturas, donde acariciaban el cielo o se enganchaban con las nubes. Con forma ovalada y acabadas en punta, las hojas, que se apretaban mucho entre ellas, eran de color verde claro si eran nuevas, o verde oscuro si más viejas. Muchos niños las usaban para hacer barquitos y jugar en los charcos los días de lluvia.
Ico echó dientes, se irguió y comenzó a caminar y luego a hablar. Ico fue a la guardería y luego a la escuela y comenzó a mudar los dientes. Y viviendo, Ico llenaba de gozo las almas de sus padres... Una noche, cuando Mónica ya se había metido en la cama, Milo entró en la habitación de la niña para arroparla. Ésta, que aún no se había dormido, le pidió -papá, cuéntame un cuento. El padre estiró el brazo y agarró un librito muy fino de una repisa. Ico, al ver el cuento en sus manos, le dijo -ese no, papá. Otro. Entonces, Milo volvió a dejar el librito en la repisa y lo cambió por otro. -No papá, ese tampoco. Esos cuentos ya me los sé. Cuéntame un cuento nuevo -habló la pequeña. Durante unos segundos Milo trató de pensar en un cuento que ella no conociera, y en seguida se le ocurrió -¡Está bien! Te voy a contar el cuento de “El niño que era malo con las moscas”. Cuando el padre termina de contarle el cuento, la niña está ya casi dormida, pero antes de caer rendida todavía le queda un hálito para susurrar -papá... ¿Qué don te concedió Acinom? Sus ojos ya se han cerrado y su respiración es queda. Milo se aproxima despacio hacia ella, aproxima su cara a la de la pequeña y le da un beso en la mejilla. Luego, se levanta silencioso y apaga la luz antes de dirigirse a su alcoba. Allí se tiende junto a Mónica, que sonríe.







